Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)


feliz 2018

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domingo, 25 de mayo de 2014

La trágica historia de Motamid e Ibn-Ammar



      «Tumba de forastero, que la llovizna vespertina y la matinal te rieguen, porque has conquistado los restos de Ibn-Abbad.» (Epitafio que Motamid escribió en vida para que fuese puesto en su tumba).

      Muhammad Ibn-Abbad Al Mu’tamid gobernó en Sevilla, y es posiblemente el más conocido de los príncipes poetas de Al Andalus. Mantuvo durante años una profunda amistad con el poeta Abu Bakr Ibn-Ammar, que acabó de forma trágica.

      Al Mu’tamid, «Motamid» en su versión castellanizada, nació en Beja, Portugal, en el año 1040. Durante el asedio de Silves, cuando tenía doce años, le fue presentado Abu Bakr Ibn-Ammar, un joven poeta nueve años mayor que él, de mucho talento para la poesía, de talante abierto y alegre, pero pobre. Ibn-Ammar impresionó de tal manera a Motamid que desde aquel momento fueron inseparables. Al caer Silves en manos de los sevillanos, a Motamid le faltó tiempo para crear un visirato para su amigo.

      Ibn-Ammar había nacido pobre, y pobre había crecido. Cada día de su vida había supuesto una dura lucha que le había encallecido y resabiado el alma. La amistad que le ofrecía Motamid significaba abandonar la miseria y le abría la puerta de un esperanzador horizonte. Él precisaba ser amigo de Mutamid, si aspiraba a un porvenir entre perfumes, divanes y mesas bien puestas.

      Motamid había nacido príncipe y nunca le había faltado de nada. Su amistad hacia Ibn-Ammar era esencialmente pura y sincera, pues ninguna otra cosa podría desear de éste.

      No podemos saber si la amistad de Ibn-Ammar fue sincera o interesada, pero sí deducir que dentro de él bullía la certeza de que toda su fortuna dependía de la buena voluntad de Motamid. En su interior, su alma, criada en la desconfianza hacia el género humano que la pobreza suele engendrar, se agitaba atormentada por una bilis oscura y ácida. En las fiestas que celebraba Motamid, el exceso de bebida le sacaba a Ibn-Ammar esa oscura bilis y su talante alegre se apagaba. De Ibn-Ammar se decía que tenía el vino triste.

      Debía de ser tal su amargura que el inconsciente Ibn-Ammar la expulsaba en forma de sueños. Una vez que dormía junto a Motamid, tras una fiesta en la que se había pasado con la bebida, oyó en sueños una voz que le decía: «¡Levántate y huye, infeliz, que este que duerme a tu lado te ha de matar!». Hasta tres veces oyó esta voz cuando volvía a dormirse, así que, tomándolo como un aviso del más allá, salió desnudo al patio, se envolvió en una estera y se tumbó junto a la puerta de palacio, dispuesto a huir en cuanto la abrieran por la mañana.

      Motamid se despertó durante la noche, y al no ver a su amigo se alarmó. Despertó a los sirvientes e hizo que lo buscaran. Encontraron a Ibn-Ammar escondido, temblando de miedo y de frío. Motamid, cuando oyó las explicaciones de Ibn-Ammar rompió a reír, y le dijo que matarlo sería como suicidarse pues él, Ibn-Ammar, era su alma.

      Un ejemplo del espíritu cáustico que la necesidad había moldeado en Ibn-Ammar se refleja en la siguiente anécdota:
      Paseaban por Silves los dos amigos, cuando oyeron al muecín llamar a la oración. A Motamid se le ocurrió este verso, que Ibn-Ammar debía completar:

      «He aquí al muacín llamando a la plegaria.»
      Ibn-Ammar, replicó:
      «Al hacerlo, espera el perdón de sus pecados.»
      A lo que Motamid respondió:
      «Que sea feliz, pues da testimonio de la verdad.»
      Entonces surgió el espíritu cáustico de Ibn-Ammar, tan escarmentado por la vida que ya no se fiaba de nadie:
      «Sí, que sea feliz, siempre que crea lo que dice.», concluyó.

      Algunas veces los dos poetas cambiaban su rica indumentaria por  otra menos ostentosa y salían a pasear de incógnito, mezclados con el pueblo. En una de estas ocasiones, en un lugar conocido como Pradera de la Plata, a la orilla del Guadalquivir, una ligera brisa agitó la superficie del río.

      «La brisa convierte el agua en una lóriga.», improvisó Motamid. Ibn-Ammar debía responder con otro verso, pero cogido desprevenido dudó unos segundos. Entonces una bella joven del pueblo se le adelantó:

      «Lóriga magnífica, si el agua estuviera helada.»
      Motamid le preguntó que quién era.
      —Mi nombre es Itmad, pero todos me conocen por Romaiquia, pues soy la esclava de Romaic —respondió.

      Motamid la compró y la hizo su esposa. Un día cayeron un copos de nieve en Sevilla. Itmad, que nunca había visto nevar, se entristeció. Motamid se interesó por el motivo de su aflicción, y ella le dijo que desearía vivir en un país donde nevara todos los inviernos. Entonces Motamid le prometió que él haría nevar todos los inviernos. Ordenó plantar almendros por todo el campo, y sus flores blancas parecían copos de nieve.
      Una de las anécdotas más curiosas del reinado de Motamid, si fue cierta, la protagonizó el rey de Castilla y de León Alfonso VI. Motamid le pagaba un tributo anual, pero Alfonso decidió que mejor se quedaba con todo, organizó un ejército y marchó a conquistar el reino de Motamid.

      Ibn-Ammar conocía la pasión del rey cristiano por el ajedrez, así que mandó construir uno tan fantástico y rico en materiales como nunca se había visto otro. Cargado con el ajedrez se presentó en la tienda de Alfonso. Éste lo recibió con los brazos abiertos, pues conocía a Ibn-Ammar y lo apreciaba. El rey Alfonso se quedó admirado cuando vio el ajedrez, y mostró su deseo de poseerlo. Ibn-Ammar le dijo que sería suyo si le ganaba a él en una partida de ajedrez, pero que si el rey perdía abandonaría su propósito de invadir el reino de Sevilla. Alfonso perdió la partida y se retiró, como había prometido.

      Con motivo de la conquista de Murcia, Ibn-Ammar le pidió permiso a Motamid para ir a dicha ciudad. Pero cuando entró en ella no lo hizo como súbdito, sino con el boato de un rey, lo que se podía interpretar como un acto de traición. Motamid observó entristecido la conducta de su buen amigo, y se preguntaba si su amistad, que ya duraba veinticinco años, había sido fingida para satisfacer una oscura ambición. Le escribió censurándole su conducta, e Ibn-Ammar le respondió con una misiva en verso que acabó por convencerle de que la amistad de su amigo era transparente.

       En ella, Ibn-Ammar le aseguraba que «El amor que tengo a Chams, mi anciana madre, es menor que el que siento por ti».

      Si Motamid se hubiera detenido a analizar estas palabras se habría dado cuenta que sólo podían haber salido de un embaucador, pues nadie quiere menos a su madre que a un amigo, a menos que madre e hijo se odien, en cuyo caso la comparación no tiene ningún mérito.

      Más adelante, Ibn-Ammar le pregunta a Motamid: «¿Soy otra cosa para ti que un esclavo obediente y sumiso?». Ibn-Ammar era amigo de Motamid, pero también su súbdito, y puede que el ego de Ibn-Ammar no lo llevase bien y que en realidad esta pregunta sea un oculto resquemor expresado en voz alta. Al final, Ibn-Ammar se despide de Motamid con esta advertencia: «¡Ya te acordarás de mí cuando se rompan nuestros lazos de amistad y no tengas a tu lado más que amigos interesados y falsos!».

      Ibn-Ammar era consciente de que en la corte sevillana tenía innumerables enemigos, pero su conducta  ulterior hace pensar que no se había percatado de que Motamid, Itmad y los hijos de ambos eran sus mejores, y probablemente únicos, amigos. Sin embargo, es posible que el destino de Motamid hubiera sido otro de haber tenido a su lado a Ibn-Ammar cuando tuvo que vérselas con los almorávides.

      Ibn-Tahir, señor de la ciudad de Murcia, había sido capturado cuando ésta cayó en manos de los sevillanos. Motamid, a ruegos de Ibn-Abdalaziz, príncipe de Valencia, ordenó a Ibn-Ammar que lo pusiera en libertad. Pero como Ibn-Abdalaziz había ofendido a Ibn-Ammar recordándole sarcásticamente sus orígenes humildes, éste, olvidándose de nuevo de que sólo era el súbdito de un señor poderoso,  volvió a ofender a Motamid desobedeciendo sus órdenes. Finalmente,  Ibn-Abdalaziz ayudó a fugarse a Ibn-Tahir y le dio asilo en Valencia.

      Irritado, Ibn-Ammar compuso un libelo en verso contra Ibn-Abdalaziz, en el que incitaba a los valencianos a rebelarse contra su príncipe.

      Al enterarse Motamid de este escrito respondió con otros versos en los que parodiaba a Ibn-Ammar. Y éste, en un primer arrebato, escribió unos sangrantes versos en los que aparte de insultar a los antecesores de Motamid le ofendía a él directamente:

      «Tú has elegido por esposa a esa esclava que su amo Romanic habría cambiado de buena gana por una mula. Y ella ha parido hombrecillos rechonchos y libertinos que la avergüenzan.»

      Más calmado, no envió los versos a Motamid, pero se los enseñó a varias personas y alguien se las ingenió para hacerse con una copia y enviársela a Motamid. Ibn-Ammar había cometido un error muy común, el de dejarse llevar por el primer arrebato. Si en ciertas operaciones matemáticas el orden de factores no altera el producto, en el consejo «primero cuenta hasta diez y luego actúa» el orden es esencial para luego no tener que arrepentirse mil veces. Cuando Motamid le echó el guante a Ibn-Ammar, éste seguro que se arrepintió más de mil veces el no haber respetado el refrán.

      Motamid llenó de cadenas a Ibn-Ammar, a la espera de decidir qué haría con él. Itmad y sus hijos abogaban por el perdón de Ibn-Ammar. Y puede que influenciado por ellos, y porque la llama de la amistad hacia Ibn-Ammar no se había apagado del todo, le hizo llamar un día y tras reconvenirle con voz suave lo devolvió a la mazmorra, sin prometerle nada. 

      Ibn-Ammar, ilusionado, escribió a un hijo de Motamid, diciéndole que todo parecía solucionado y que esperaba salir libre no tardando mucho. Al conocer Motamid la existencia de la carta montó en cólera, bajó a las mazmorras y mató a Ibn-Ammar con un hacha que le había regalado Alfonso VI.


      El final de Motamid fue también triste. Despojado de su reino por los almorávides, estuvo prisionero en Marruecos, donde Itmad y sus hijas tenían que hilar para ganarse la vida. Motamid murió en prisión en 1095, a los cincuenta y cuatro años de edad.



26 comentarios:

Jayja para tí... dijo...

Hola!
Primero quisiera saber de dónde sacas todas esas fotos tan magnificas!
luego si las historias son tuyas o copiadas y si son tuyas, por favor, puedes poner al final por Gerardo?
Estoy pidiendo mucho?

un beso

Voltoreta...se dice así?

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.

Las fotos las saco de Internet, aunque no creo que reflejen bien la vestimenta de los musulmanes de aquella época. Me parece que el turbante no se puso de moda hasta dos siglos más tarde, y lo hizo sólo en las clases altas. Según creo, la gente del pueblo vestía igual en la zona cristiana y la musulmana, y como la inmensa mayoría de los dos bandos descendía de hispano-romanos-visigodos,un viajero podía pasar de una tierra a otra sin darse cuenta. Esto lo leí una vez, pero yo no soy un estudioso del tema y te lo cuento de oídas.

La historia de Motamid no me la he inventado, es verídica. ¡Qué más quisiera yo que tener imaginación para pensar algo así! El abuelo de Motamid se llamaba Abu-l-Qasim, que quiere decir Hijo de Qasim. Los hispanos solían arabizar los nombres de sus familias cuando se convertían al islamismo,y Qasim era la forma árabe de Casio, un nombre romano. No sé si Motamid tenía orígenes hispanos. Descendía de los Abbad, una tribu yemení; pero muchas familias hispanas se habían inventado un origen árabe cuando se hicieron musulmanas.

El rey Alfonso VI de Castilla, León y Galicia estuvo casado con una hija de Motamid llamada Zaida, con la que tuvo un hijo y dos hijas. El hijo, que ha pasado a la historia con el nombre de Sancho Alfónsez, murió peleando contra los almoravides.

Bolboreta (no Voltoreta)es como llaman en Galicia a las mariposas. El gallego es una de las lenguas romances de sonido más dulce, y muy antigua; muy apropiada para la poesía; fue la lengua que se hablaba en la corte del Rey Alfonso X, "El Sabio". El portugués es una evolución del gallego.

Jayja para tí... dijo...

jajajja
me habeís hecho reir, y eso esta difícil....
Bolboreta, no lo olvidaré!

Me refería a si has escrito tu la historia con tus palabras, o si la has copiado de algún lugar.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.

El artículo es mío. Los diálogos, como forman parte de la traducción del manuscrito en árabe, los he copiado, algunos de forma literal y otros no del todo, pero casi, y respetando rigurosamente el sentido.

Ahora voy a ir a Twitter y voy a ponerte un tuit de de tus libros, con una foto de las que tengo guardadas sobre tu obra. También voy a tuitear a algún colega de Letraheridos, que les cogí el otro día su cuenta, y, si me da tiempo me tuitearé a mí. Luego me pondré a escribir un poco mi novela.
Ayer escribí este dialogo. ¿Te gusta? Están en 1926:

—¿Su marido conoció al ingeniero inglés? —me apresuré a preguntarle.
—Todos en la mina lo conocían; por sus repentinos ataques, que le duraban un suspiro. Al final tuvo uno del que no se recuperó. El demonio que se le metió dentro del cuerpo le pudrió la carne y lo llenó de puses. Al final tosía sangre, como los tísicos.
—Mire, Justa, el inglés murió aquejado de la gripe española. Seguro que ha oído usted hablar de la gripe española.
—Sí he oído, sí. Pero no estamos hablando de lo mismo.
—La gripe española no llena de puses a nadie, Justa.
—Al ingeniero inglés lo tenían atado a la cama del hospital y lo mantenían dormido, para que no se hiciera daño. Eso no se lo hacen a quien tiene gripe. Se lo hacen a los locos —insistió ella. Yo, suspiré profundamente.
—¿Quién le ha metido esas ideas en la cabeza? —dije.
—El que lo vio todo y se lo contó a todo el mundo. Y a usted, ¿quién le ha dicho que el inglés murió de gripe?
Comprendí que nada iba a convencer a Justa. Después de lo que me había pasado en la cripta, yo estaba dispuesto a creer que los cerdos volaban, si alguien me lo aseguraba. Sin embargo, me habían complacido los razonables argumentos de Martín Munibe; con lo cual, para mí la causa de muerte del ingeniero inglés no admitía dudas.
—Lo sé de buena tinta —le respondí, dispuesto a zanjar el asunto con una evasiva.
A Justa se le encendieron los ojos y apretó los labios.
—Pues yo sé de buena tinta que me espera trabajo en la cocina —me respondió.

Alberto Senda dijo...

Me ha gustado mucho la historia de Motamid. Creo que sería un material excelente para una novela de época. Está muy bien contada, Gerardo.

No te tomes esto a mal, Gerardo, pues tú no tienes por qué saberlo; pero yo bolboreta lo escribo siempre así: volvoreta, las dos con uve, que es como siempre se escribió, hasta que hace unos años los snobs de "A Academia da Lingua Galega" se les dio por decir que se escribía con "b", como si ese atajo de palurdos politizados supieran más que los grandes escritores del "Rexurdimento". Un paso más hacia su asqueroso gallego normativo, que no lo hablan más que ellos y que parece más bien una traducción del gallego real castellanizado. Según ellos, "pantalón corto" en gallego se dice "short" (sic!!XD!!) ¡Y así lo han puesto en su diccionario!

Un abrazo.

PD. A mí me ha parecido un buen diálogo, quizás no excelente, pero sí bueno. Habría que verlo en su contexto.

Jayja para tí... dijo...

Uy! Casi me quedo tuerta,boba,o vizca!!
De verdad que no puedo mucho con ustedes, pobre de mi nacida en cuba
Bueno pues vale,vale!
Dejar un poquito de neuronas para mi
Que depresion
Disgusto
Y rebeldia
Pues me ha tocado bastante dosis!

Me ha gustado el dialogo (falta tilde
Tableta americana o cabeza mia hueca!

Sabes por que? Sin tilde

Ha terminado tan fresco
Tan sencillo
Ella se fue a su cocina
Lo mejor de seguro que sabe hacer
Su cultura
Su libro
Su vida entera...

Mil besos a gerardo
Mr albert....
Y vida!!! Ay nunca me olvido de el
Con tilde!!!!

Voltoreta jajaja

Bolboreta
Y volvoreta

Algo si soy sin duda y es un alma de mariposa

Janett

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto.

Estoy de acuerdo en que la historia de Motamid daba para una bonita novela. Gracias por valorar positivamente el trabajo.

Bolboreta es la forma que he encontrado. Pensaba que el gallego, por ser una lengua literaria antigua, no tenía esos problemas de interpretación ortográfica.

Me alegro que hayas valorado como bueno el diálogo; viniendo de una persona exigente como tú me siento más que satisfecho con ese "bueno". El "excelente" no creo que lo consiga nunca. ¿Qué podemos hacer? Es lo que hay. Puede que algún día alcance un término medio, un "excebuente".

Un fuerte abrazo, amigo.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.

Me alegro de que te haya gustado el diálogo.

Justa, la protagonista de diálogo, se va a la cocina porque trabaja de asistenta para el hombre con el que habla. Ha salido de la cocina porque le ha oído gritar. Es viuda joven y tiene una hija pequeña; vive en un pueblo de montaña,en Bizkaia. El diálogo empieza antes, pero aquí sólo he puesto el final.

Bueno, ahora ya sabemos los dos que es "volvoreta", y que estábamos equivocados un poco. Lo que no sabía es que "mariposa" es como se llama la flor nacional de Cuba, desde 1936. Es una flor blanca, muy bonita, y se parece muchísimo a una mariposa:

"En Cuba es muy común desde el siglo XIX en los jardines y patios, y también como especie naturalizada en lugares silvestres con suelos húmedos, como en las orillas de arroyos o ríos. Es muy apreciada desde tiempos coloniales por las mujeres, que entonces se adornaban y perfumaban con sus flores. Son muy usadas para ramilletes de novias."

crónicas de un e-writer dijo...

...Y por supuesto, Janett: ¡¡¡Un fuerte abrazo!!!

Alberto Senda dijo...

Bueno... qué se puede esperar cuando de presidente en la Xunta de Galicia tenemos a un tipo con un apellido mal castellanizado, de esos de la época del franquismo. Feijoo, en castellano no significa absolutamente nada, es una mala castellanización de Feixoo, que en gallego es una variedad de haba que no es faba, en definitiva: un frijol.

En realidad, tú ya eres casi excebueno, pero no te lo digo por si te apoltronas, jeje.

Un abrazo.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto.

Pues me ha sorprendido lo de la ortografía del gallego. Creía que estaba normalizado desde antiguo.

Tienes razón, estaba bien que nos metamos un poco de caña entre los indies, pero sin pasarnos, que somos algo frágiles, je,je. (Tú has estado en la justa medida).

A mí lo que más me preocupaba es que, aún ejerciendo la autocrítica, no termine por darme cuenta de mis fallos de estilo y gramaticales. También me preocupa mucho el, que aún dándome cuenta de esos fallos, sea incapaz de corregirlos por falta de cualidades. Supongo que a todos los indies nos pasa.

Por eso resulta sano que alguien nos diga que aún queda mucho por hacer, y que tenemos que avanzar descubriendo nuestros errores y mejorando.

Un abrazo.

P.D.: Me tienes que decir si es verdad que desde Galicia se ve Irlanda, en los días claros.

Alberto Senda dijo...

Desgraciadamente no, no se ve Irlanda. Al menos yo no conozco a nadie que la haya visto, ni siquiera con la ayuda de estimulantes psicotrópicos. Las meigas de antaño, con sus brebajes, quizás sí pudiesen hacerlo. Supongo que la leyenda nace de los lazos que nos unen a la Isla Esmeralda, hasta no hace muchos años bastantes más que a la mayor parte de Península Ibérica.

¿Has estado alguna vez en Galicia?

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto.

No, nunca he estado en Galicia.

También conozco otra leyenda que dice que desde Galicia partieron los primeros pobladores de Irlanda.¿Tú no habías oído hablar de la otra leyenda, la de que se ve Irlanda?

Un abrazo

Alberto Senda dijo...

Vaya, pues algún dia tendrás que animarte a venir; aunque últimamente algo desfavorecida, pienso que todavía merece bastante la pena.

Sí, conocía ambas leyendas. La de verse Irlanda desde Galicia hace probablemente referencia a que desde la Torre del rey Breogán, que hay quien la identifica con la Torre de Hércules, de A Coruña, el faro de navegación más antiguo del mundo en activo, se podía ver Irlanda, y esto llevó a los gallegos de su época hasta la Isla Esmeralda, la cual acabaron por conquistar y ser sus últimos pobladores.
Los poetas e historiadores románticos gallegos fueron los encargados de redescubrir unas compilaciones efectuadas de textos muy antiguos por monjes irlandeses de la Edad Media que hacían referencia a estos hechos. Incluso el himno gallego denomina a Galicia como Fogar o nazón de Breogán (hogar o nación de Breogán), pues la letra del himno es un extracto del poema de Eduardo Pondal, Os pinos. Pondal fue uno de los más grandes poetas románticos gallegos, junto a Manuel Curros Enríquez y, por supuesto, Rosalía de Castro, que conforman una especie de trinidad poética gallega.

Un abrazo.

Dámaris Cenicienta dijo...

Me encanta, es preciosa, ¿De donde lo has sacado? No sabía esa historia de Murcia? Mi ciudad natal y en presente viviendo... Hermosa Historia.

Jayja para tí... dijo...

Damaris eres de Murcia?
Fue mi abuela Maria Amelia de Murcia
La que me enseño a tener mis
Blogs
Le dio alas a mi imaginación!!!

Alas para soñar y volar!!!


Amis95

Dámaris Cenicienta dijo...

Vaya!!! si soy de alli, y existe un sitio muy cerca de donde yo resido que le dicen la torre de los moros del cual estoy enamorada... exponen obras de arte y cuenta leyendas de moros y cristianos.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Dámaris.

La historia la he sacado de "Historia de los musulmanes de España", de Reinhart P. Dozy, una obra muy conocida. El lugar del nacimiento de Motamid lo he cogido de Internet, en donde puedes encontrar esta misma historia con facilidad.

No sabía que eras de Murcia. Según dicen el nombre de Murcia viene Teodomiro, un noble visigodo que hizo un trato muy favorable para él durante los primeros tiempos de la invasión árabe. No sé si será verdad. Si algo he aprendido al leer historia es que un mismo hecho tiene tantos puntos de vista y datos "irrefutables" como narradores del mismo. La mayoría de las veces es casi imposible aclararse. El dicho "un monasterio, cien monjes, cien religiones", en el estudio de la historia se hace realidad.

Murcia también es el nombre de una diosa romana.

Bueno, a lo mejor ya sabías tú todo esto.

Un abrazo.

Alberto Senda dijo...

Janett, creo que estás en un error. Tu "abuelita" Maria Amelia era de Muxía, un pueblecito en A Costa da morte gallega, no de Murcia. Te has ido a la otra punta de la Península Ibérica, jeje.
Por cierto, Muxía viene del verbo gallego "muxir", que significa "ordeñar", pues áquella es tierra de vacas. Quizás con este apunte no te confundas de nombre la próxima vez.

Un abrazo.

Janett Camps dijo...

Sorry sorry sorry
Así los americanos arreglamos los errores!!!
Jajaja
Diciendo sorry !

No en serio sorry
Pero es que yo cuando veía muxia con x creía que era la forma gallega de decirlo
Voy a decir como
Ustedes
Joder!
Hombre que no
Me equivocó más
muxia es muxia
Y Murcia es Murcia
Y no
Me voy a ver un mapa ahora mismo
Porque son las 2 y media am
Pero válgame para que is tengo a vos?
Un beso pesadito y amado amigo

Dámaris Cenicienta dijo...

Existen tantas cosas que ignoro... casi nadie sabe mucho de mi, pero el o la que lee mi blog se da cuenta enseguida que siempre los personajes que describo de mujer soy yo que es a quien mejor conozco ja, ja, ja... pero desconocia que Murcia es Romana aunque algo me suena recordar... Lo unico que se es que donde residía era de "los moros" aunque suena mal, invadido por ellos y peleado y ganado por cristianos... Murcia aunque haya gente que ignore es rica en historia... un abrazo.

Dámaris Cenicienta dijo...

Jajajaja... cuanta rectitud, eso es bueno... aunque sea chatear, para que no perdarmos las buenas constumbres. jajajaja esta bien... y bueno no te preocupes Murcia es preciosa... y rica en gastronomia, turismo y cultura y Muxia no la conozco jajajaja

Dámaris Cenicienta dijo...

Ahora que recuerdo, si es cierto que era de Romanos... puesto que hace unos años descubrieron bajo tierra murallas y arquitectura romana... Debería investigar más sobre historia, el día y día y los afanes de este mundo no me da para mucho y mis despistes para menos aún. Reitero que esta historia me ha encantado.

Jayja para tí... dijo...

un saludito pequeño, más todos saben que viven en mí...

JANETT

crónicas de un e-writer dijo...

Bienvenida, Janett.

Un abrazo grande.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Dámaris.

Me viene a la cabeza que los romanos estuvieron en Murcia al menos desde el año 200 A.C. Fueron a combatir a los cartagineses y se quedaron.

"Moros", en la edad media española (y después), así era como llamaban los cristianos a los musulmanes, sin implicar ningún rasgo étnico ni origen. Era la castellanización de la palabra latina "maurus", que quiere decir "mauritanos". Lo más probable es que aquellos moros de tu pueblo fuesen hispanos convertidos al Islam, en el cual también vivirían cristianos y judíos. No recuerdo haber leído en ninguna parte que hubiera habido una colonización en masa por parte de los conquistadores árabes. La razón principal es que los hispanos no lo hubieran consentido. Se dice que la gente se hacía musulmana al paso de los conquistadores.

Hay otra palabra que la gente piensa que es un insulto. Esta palabra es "marrano", que es como los cristianos llamaban a los judíos convertidos al cristianismo. Según el diccionario, "marrano" viene del árabe hispano "muḥarrám", y éste del árabe "muḥarram, y quiere decir anatemizado. Yo he leído otra versión, y es que la palabra viene del hebreo "maranâtha", con el mismo significado. La palabra castellanizada se quedaría en "marrano", pero no era un sinónimo de cerdo.

En el Levante hay torres de vigilancia costeras levantadas hace quinientos años en prevención a los ataques de los piratas berberiscos. De aquella época viene lo de "no hay moros en la costa". Pues bien, aquellos piratas berberiscos, los moros de la costa, eran antiguos cristianos europeos convertidos al Islam, de diversa procedencia, muchos de España, incluso un holandés que se sepa, y puede que alguno de Murcia. Su principal base pirata estaba en Trípoli. Los magrebíes y judíos tenían prohibido dedicarse al pirateo.

Me parece que todavía los historiadores siguen llamando moros a los musulmanes de aquella época, y no está mal visto. Eso creo.

En el reparto de la conquista del territorio musulmán, entre los reinos cristianos de la Península, Murcia le tocó a los castellanos.

Un abrazo.